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De Niebla a Xàtiva (por Requena)
AeronieblaEra la mañana del sabado 1 de Marzo, hacia un dia expléndido tanto de sol como de viento y las nieblas que habían hecho acto de presencia en los dias anteriores, parecian que nos iban a dejar respirar al menos este fin de semana. Eran las diez de la mañana cuando llegué al campo de vuelo, donde ya la noche antes por teléfono habíamos quedado Joao y yo, y ya estaban las puertas del hangar abiertas y él sentado en la cabina del P-96, metiendo en el gps todas coordenadas del plan de vuelo que ya traía preparado de casa.

Después de repostar los dos tanques de gasolina, hacerle como siempre un exaustivo chequeo y prevuelo al avión y dejarlo impecable de polvo e insectos, nos dispusimos a iniciar el vuelo hasta Requena (Valencia), donde ni Joao ni yo habíamos estado antes. Eran las 11.30 de la mañana cuando dábamos gases a tope desde la 08,ya que hacía un ligero aire de levante, algo turbulento al principio, pero a medida que íbamos paulativamente alcanzando altura, éste se volvió laminal totalmente, lo que nos hizo poder realizar una travesía de lo más tranquila, eso sí, casi todo el camino el viento que llevábamos en contra era de 30 Km/h. A poco rato de estar volando, todos los parámetros en absoluta normalidad, tanto los indicadores de vuelo como los indicadores de motor y esa cosita tan mona llamada gps, que tan fácil te hace llegar a cualquier parte, no de España, sino del mundo entero, pero como no es bueno fiarse demasiado de estos adelantos, ya que pueden tener una averia de corriente o de cualquier otra cosa, el "viejo" maestro Joao, no dejaba ni un instante de ir haciendo el mismo seguimiento con el mapa, para así saber en todo momento por donde íbamos realmente.

Ya quedaron por detrás las minas de Aznalcóllar, Guillena, Lora del Rio, Palma del Rio, Posadas, Córdoba y cuando nos quisimos dar cuenta, ya estábamos poco a poco tomando algo de más altitud porque lo que teníamos a nuestra izquierda era la vieja y mítica tierra de bandoleros, Sierra Morena, donde poco a poco fueron apareciendo grandes cúmulos y se preveía que pudira cambiar la meteo, pero por suerte ahí quedó la cosa, ya que sólo quedó todo en los esperados meneos y térmicas que hacían la formación de aquéllos cúmulos, alguna que otra ascendencia y descendencia y tambien alguna que otra ráfaga de aire sobre todo en el sotavento de las grandes crestas, pero que en ningún momento hiciera nada que temer como para tener que reducir a velocidad de turbulencia. Al cabo de una hora aproximadamente, ya empezábamos a dejar atrás el paisaje montañoso y todo el horizonte se volvia completamente al revés, todo llano hasta perder la vista, entrábamos en tierra de vinos, de molinos y del Quijote, era La Mancha, la vieja y majestuosa Mancha donde las llanuras se pierden en el horizonte y las hectáreas de viñas se hacen incontables a la vez que rodean con su color a legendarios y blancos pueblos, Puertollano con su gran refineria, La Calzada de Calatrava, Santa Cruz de Mudela, Valdepeñas,un poco más al norte Manzanares y así un largo etc. Todo esto siguiendo escrupulosamente el plan de vuelo e ir tocando todos y cada uno de los pueblos con pistas alternativas para una posible emergencia ya que cuando se sale lejos del "palomar", más vale prevenir, porque no se sabe lo que te puedes encontrar.

Siguiendo con la ruta, atravesamos casi sin darnos cuenta la provincia de Albacete y a renglón seguido empezamos la primera reducción ya que nos encontrábamos llegando al pueblo de San Antonio y era allí el punto W del tráfico del aeródromo de Requena y había que hacer la notificación por radio para información de posibles tráficos, después de repetidos intentos no recibíamos respuesta alguna, entonces nuestro maestro y especialista en inglés Joao, decidió hacerlo en este idioma y la respuesta fué inmediata, nos indicaron la pista en servicio, hicimos el tráfico viento en cola derecha por el norte del campo y nos dispusimos a tomar en una inmensa pista de unos 30 metros de ancha y unos 900 de larga, la toma no fué del todo buena ya que en la recogida, el aire que estaba algo cruzado, me dobló el morro un poco a mi izquierda, metí pie derecho pero ya tenia poco mando y al llegar la rueda de morro al suelo como es normal, me hizo una pequeña guiñada hacia ese lado con lo que tuve que andar rápido con los pies. Por lo demás todo perfecto, tanto las instalaciones como el trato del personal de tierra que para el que no haya ido nunca, que sepa que alli trabajan algunos extranjeros y hay dias que en la torre de control los que están, son todos ingleses y el español en las comunicaciones todavia lo llevan como que muy mal, que es precisamente los que nos pasó a nosotros.

Alli una vez en tierra, me esperaba un viejo amigo de la mili con el cual todavía conservo muy buenas relaciones y al que habia avisado minutos antes de salir de Niebla, se llama Salvador Gráu y estaba esperándome con su mujer, Conchín, que fué quien lo animó para que aprovechase la oportunidad de poder vernos después de más de dos años. He de decir que Salvador no vive en Requena, vive a unos 120 Kms. de distancia en la bonita y vieja "Setabis", hoy en dia llamada Xátiva. Nos dirigimos en su coche hasta Buñol, ya era algo tarde, aterrizamos a las tres de la tarde y ya se sabe, entre angarar el avión, pagar las tasas, saludos y todo el protocolo cuando quisimos darnos cuenta eran cerca de las cuatro y todavia teniamos que comer.

Por fin en Buñol y después de encontrarnos un restaurante con la cocina cerrada, tuvimos la suerte de encontrar una vieja posada pero totalmente reformada y acondicionada donde pudimos degustar unos exquisitos platos de paella valenciana (lo típico), que a la hora que era ya, la verdad que nos dejó el estómago pletórico y así tomar fuerzas para lo que quedaba de tarde y noche.

Después de una larga charla y como Joao no conocia Xátiva, decidimos ir a visitarla ya que merecia la pena aunque tuviésemos poco tiempo ya que mi amigo Salvador tuvo la generosa amabilidad de llevarnos, de servirnos de guía por toda la ciudad y de traernos al dia siguiente de vuelta. Después de llegar y de buscar un alojamiento, nos dispusimos ya de noche a recorrer las calles de la ciudad, el casco antiguo, donde vas andando y admirando esa vieja arquitectura a la vez que eres transportado por el túnel del tiempo a viejas civilizaciones que por alli pasaron y que dejaron multitud de vestigios todavia alli presentes algunos y otros semiderruidos, como la vieja muralla que baja del castillo que dominaba la ciudad desde lo más alto de la montaña y que abrazaba en su totalidad al pueblo plebello de posibles ataques invasores, la catedral, que ya la quisieran para si, alguna que otra capital de provincia, fué en su dia sede episcopal y fué regentada nada menos que por dos papas, su museo y un incontable número de monumentos, fuentes y otros restos tanto romanos como de otras civilizaciones, que hacen constar el paso de éstas por la ciudad.

Al caer la noche y con la compañia de dos amigos más, pudimos deleitarnos con la típica "picada", que aunque para nosotros fué algo copiosa, no pudimos frenar la tentación, al menos por una noche,de saborear esa variedad de exquisiteces valencianas. Después de irnos al hotel y descansar, nos pusimos mano a la obra el domingo dia dos poco antes de las ocho de la mañana, bajamos a tomar el desayuno tranquilamente y poco después de las nueve, vino el amigo Salvador a recogernos con su coche y asi terminar de ver lo que no dió tiempo la noche antes y sobre todo de subir por una serpeante carretera hasta el castillo, que después de estar bien conservado, posee desde esa altura unas vistas preciosas de toda la ciudad y de los valles que rodean toda aquella zona. Una vez visto todo aquello, nos dispusimos a regresar de nuevo a Requena donde llegamos sobre la una y cuarto de la tarde, repostamos de nuevo el avión, el clásico prevuelo y tras coger unos bocadillos y unas latas de refresco para el camino, nos despedimos de Salvador y le agradecimos todo lo que habia hecho por nosotros, ya que sin su gesto no hubiésemos podido disfrutar de un fin de semana tan redondo como este.

Después de calentar y de notificar a torre nuestras intenciones, nos contestan que no hay ningún tráfico notificado y que podemos operar a nuestra discrepción, miro el reloj cuando estamos en cabecera y veo que son las dos en punto. Ahora es Joao quien va al mando, mete gases suavemente superando las 5000 r/m., a poco más de 60 de indicada levanta un poco el morro y al llegar como siempre a los 80, el avión ya estaba en el aire, a los 300 ft. recoge los 15º de flaps con los que habíamos despegado y una vez alcanzada la velocidad de crucero, se le hizo a torre la última notificación de abandono de circuito por punto W, que fué el mismo que por donde entramos el dia anterior.

Ahora me tocaba a mi hacerme cargo de ir comprobando continuamente con el mapa delante, que la trayectoria que se seguia era la correcta y comprobando que todos los puntos y pueblos que iban apareciendo en el gps, tambien aparecian en el mapa,a la misma vez que buscando un poco en el horizonte los iba visionando. Sin dejar de vigilar como siempre todos los instrumentos, cambiando la frecuencia de radio cuando asi lo indicaba las barras informativas del mapa y siguiendo de nuevo escrupulosamente punto por punto el plan de vuelo, hicimos igual de tranquilos todo el viaje de regreso, solo constatar que hubo algo más de meneos que en la ida, supongo yo que debido tambien a la hora a la que salimos y que la velocidad del viento hasta que superamos la ciudad de Córdoba, fué de 0 a 20 Km/h., pero esta vez en cola.

Ya cerca de Sevilla, el sol empezaba a estar cada vez más bajo y ya se sabe, te tienes que fijar mejor para recocer ciertos sitios y pueblos, ya que te escandilas y no pueden verse del todo bien,miré de nuevo mi reloj y eran exactamente las 17.25 cuando empezamos a ver Niebla. A medida que nos fuimos acercando empezamos a descender y nos incorporamos al tráfico del campo por el sur, ya que el amigo Ñañe nos contestó por radio y nos informó de que el viento estaba en calma y que hiciéramos el tráfico por cualquiera de las dos cabeceras, como era normal al tener el sol de cara, Joao decidió entrar por la 08 y no tener imprevistos.

Efectivamente, después de reducir a velocidad de flaps en base derecha, se alineó perfectamente a la pista y con una velocidad de 90 Km/h. tocamos tierra prácticamente casi en tres puntos, eran las 17.30 cuando parábamos el motor y quitábamos magnetos con el morro del avión ya dentro del angar. Fué en definitiva un vuelo estupendo, tanto la ida como la vuelta y una estancia en tierras valencianas que ni a pedir de boca.

Quiero dar desde aqui las gracias a mi buen amigo Joao, por acordarse de mi para realizar este viaje y facilitarme las cosas, ya que sin él, no hubiese podido realizar este magnífico vuelo y a todos los amigos que dejamos en Xátiva, por la buena acogida que tuvieron con nosotros y el buen comportamiento que tuvieron en todo momento. Ojalá que nos volvamos a ver pronto ya que ha sido grande el sabor de boca que nos hemos traído, GRACIAS....

Juan Antonio.
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